sábado, 10 de enero de 2015

¿Simón Díaz no es venezolano?

Un día antes de reanudar mis actividades docentes de este año, encontré en un foro de la comunidad de la Facultad de Humanidades de la ULA la siguiente imagen


La imagen no me disgustó tanto por el evidente error gramatical, sino porque transmite a un universo estudiantil el anti-valor de la irresponsabilidad. ¿Cómo es posible que alguien que se autodenomine estudiante se sienta orgulloso de decir que deja de asistir a clases y la única justificación que manifieste para ello sea que "es de venezolanos" hacer eso? ¿Qué hará un profesional de la nación por el país, que gasta dinero público para formarlo, si ve como una gracia faltar a clases? Pero eso no fue lo que más me indignó. Lo que me parecía sumamente penoso era que a veinticuatro participantes del foro les gustaba la imagen (el foro es una página de Facebook), y más, que a mi primera clase del año no asistiera ni la tercera parte de la matrícula. 
Reflexionaba sobre el asunto y me decía que este tipo de conductas irresponsables no son castigadas en Venezuela; al contrario, son aplaudidas y hasta premiadas. Que algunos "estudiantes" de universidades públicas no son conscientes de que tienen una responsabilidad, que es estudiar, y que el Estado les financia esa responsabilidad para que en un futuro puedan ejercer su profesión y así colaborar con el desarrollo integral del país. Que al dejar de asistir a clase por deporte dejan pasar frente a sus narices ese ente implacable que es el tiempo y, con ello, oportunidades valiosas que pueden serles útiles en el futuro. También pensaba que, lamentablemente, esta conducta tan perjudicial se ve todos los días en las calles de una nación que anhela ser súper potencia independiente, pero a cuyos ciudadanos (algunos de ellos, no voy a generalizar) les da igual, al final del día, si cumplieron con su deber o no. No voy a dar ejemplos de este tipo de comportamiento. Cada quien recuerda algún episodio en que se vio afectado por la irresponsabilidad de otros. Sinceramente, una súper potencia orgullosa de ser irresponsable me parece una quimera.
Otra cosa que me irritó: ¿a quién se le ocurre mezclar la irresponsabilidad con Simón Díaz? Eso no es de venezolanos.

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