Hace dos días terminé de leer Transilvania Unplugged, de Eduardo Sánchez Rugeles, la novela que me acompañaba mientras esperaba entrar a mi curso de francés. No sé si catalogarla como novela negra, aunque la zozobra que experimenté a medida que me enteraba de lo que sucedía con sus dos personajes principales --dos venezolanos llamados Emilio y José Antonio-- no me dejó tranquilo en todo el día. Entonces, me puse a cavilar sobre las razones de por qué me angustié con esa novela, y concluí que hubo dos razones. La primera: los dos venezolanos eran unos imprudentes, porque nadie tan osado se atreve a aventurarse a buscar ciudadanos de otras latitudes en un país donde no se conoce ni la lengua ni la idiosincrasia, ni las actitudes de la gente. Lo segundo: Sánchez Rugeles pintó a Rumania como una nación de corruptos, malvivientes, con deformidades físicas e intenciones soterradas. No es el mejor concepto que se lleva el lector acerca de Rumania.
domingo, 27 de abril de 2014
jueves, 10 de abril de 2014
El selfie del "conducatore"
Esta semana comencé a leer una novela
llamada Transilvania Unplugged,
de un escritor venezolano llamado Eduardo Sánchez Rugeles. Leo la novela
mientras voy en el transporte público o cuando espero para entrar a un curso de
francés en el que me inscribí hace unos días. Así que del libro no tengo mucho
adelantado. Hasta ahora, el narrador de la historia me ha relatado que hay dos
venezolanos que viajaron a Rumania: uno de ellos quiere abrirse campo laboral
en la Europa del Este; el otro intenta darle forma a su identidad como
escritor, teniendo como excusa la búsqueda de sus orígenes en tierra dacia.
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